Las causticaciones oculares son lesiones en los ojos producidas por productos químicos. Este tipo de quemaduras suponen cerca del 15% de los accidentes oculares. La mayoría revisten poca importancia y con un tratamiento rápido y adecuado se curan en unos días. Los traumatismos químicos oculares graves son menos frecuentes, pero pueden acarrear consecuencias dramáticas.
Las causticaciones oculares se pueden producir por muchas causas siendo las principales, los accidentes domésticos o laborales, por salpicaduras con sustancias cáusticas como salfumán, lejía, amoniaco o cualquier otro producto de limpieza. La gravedad de la lesión dependerá del tipo de sustancia química y el tiempo de contacto con el ojo. Reaccionar con rapidez es fundamental para minimizar los daños. Este tipo de quemaduras son urgencias que exigen una actuación inmediata.
Síntomas de las causticaciones oculares
Los síntomas aparecen de forma inmediata después de la salpicadura. El primero es un dolor punzante que impide al paciente mantener el ojo abierto. La irritación provoca que los vasos sanguíneos de la esclerótica y la conjuntiva se dilaten, por lo que el ojo se verá muy enrojecido. También suele producirse un edema o inflamación de los tejidos tanto en el globo ocular como en el párpado.

La causticación ocular con productos abrasivos provoca la desepetilezación de la córnea, es decir, la pérdida de la piel de la superficie ocular, por lo que se verá menos brillante. El lagrimeo se presenta también de forma inmediata. Por último, en casos graves los pacientes pueden presentar una disminución importante de la agudeza visual. En los casos más leves de causticaciones oculares los síntomas son similares a una conjuntivitis común, con edema ligero, enrojecimiento, molestias e irritación.
¿Cómo actuar ante las causticaciones oculares?
Como decíamos, es importantísimo actuar inmediatamente. Si disponemos de una solución salina específica para uso oftalmológico, la utilizaremos para lavar el ojo, ya que son sustancias compuestas de agua y electrolitos y son muy similares a la lágrima natural del ojo. También puede emplearse suero fisiológico. Pero dependiendo de la urgencia y la gravedad del accidente, podremos lavar el ojo afectado con agua abundante para diluir el agente corrosivo. Hay que mantener el ojo abierto, sujetando los párpados con los dedos si es necesario. Si la salpicadura ha sido considerable, avisaremos a los servicios urgentes mientras continuamos irrigando el ojo. Es de vital importancia acudir a un oftalmólogo aunque consideremos que la lesión química no es demasiado importante. La abrasión en los tejidos de una zona tan delicada puede provocar daños irreversibles.
Si te ha ocurrido un accidente de este tipo, solicita una visita en la Clínica García de Oteyza, o contáctanos en el teléfono 93 418 67 89 o en info@garciadeoteyza.srvcactus.com. También puede reservar una cita directamente desde nuestro apartado web de contacto.
